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Atawallpa Makarios Oviedo, nacido en las altas tierras andinas centro ecuatoriales en 1961, en el “mundo oficial” tiene un Doctorado en Ciencias Políticas y Sociales : en los 80 activó el taller de literatura Matapiojo en Quito, junto con Pablo Yépez, Marco Núñez, Paco Benavides, Diego Gortaire, Víctor Vallejo, quien escribe, -entre otros-, para luego fundar junto a otros artistas vinculados a la literatura, el teatro y las artes visuales: la Red Cultural Imaginar.
Sabemos que su primera militancia estuvo orientada a la acción marxista leninista,
mas a inicios de los 90 y, coincidiendo con el primer levantamiento indígena, su encuentro con el yachag panzaleo Alberto Taxo, cambió radicalmente su manera de pensar e interpretar nuestra realidad. A partir de ahí, dedicó sus energías al estudio y salvaguarda de la Cosmovisión Andina Ancestral y dentro de ello, a la medicina energética y espiritual.
Había publicado dos libros de antipoesía, sendos ensayos sobre el graffiti poético de los 80
y el humor popular en Quito; tres libros sobre culturas ancestrales que han sido traducidos al francés: El Retorno del Hombre Rojo, Los Hijos de la Tierra, y Caminantes del Arcoirirs, que hoy en su segunda edición presentamos.
Desde el 2002, viaja todos los años por diferentes países de Europa, difundiendo a través de talleres,
cursos y conferencias, la sabiduría y conocimiento de los pueblos andinos y americanos, así como imparte cursos en varias universidades en Ecuador. En adelante, sería el cóndor quien guiaría sus pasos y alumbraría sus sueños con su visionario volar; sería el puma quien asumiría otra vez con sus pisadas la búsqueda del camino sagrado en los que antes habían recorrido la holandesa María Sholoten y los peruanos Carlos Milla Villena y Javier Lajo; sería la serpiente cíclica que se escurre en la bóveda celeste Mayu y en el agua de las cochas y los lagos de nuestra venerada Allpa Mama, que lo incitarían a escribir estas páginas pioneras de una nueva “literatura de identidades” en Ecuador.
En sus páginas deberemos internarnos con nuestra propia creatividad para contradecir la “Historia” inventada por los pensadores de la “modernidad” y “el progreso”, por las enseñanzas de la historiografía occidental y las mismas y repetitivas ideologías euro centristas de una “novísima” post- modernidad, quienes nunca supieron comprender lo que significaba una “cosmovisión”, es decir una visión cósmica del ser y del estar , del buen vivir y del bienestar; en aquella de nuestros ancestros, siempre interesada en hacer tangible el mundo del cielo, en el mundo natural y en el de los seres humanos; tal la meta inacabada de nuestros antepasados y en la cual persevera y pulsa sus flechas y pucunas, el autor.
“Hoy la mayoría de personas no pueden mirar al sol y por eso no pueden ver lo sagrado”
-dice el enigmático y misterioso Yokirami maestro y alter ego del autor-, y asentimos con humildad que igualmente hoy, casi nadie sabe situarse en su espacio/tiempo ni advertir el camino del sol durante los solsticios y equinoccios y por lo tanto casi nadie sabe hoy pararse en su propio centro. Así, la obra de Atawallpa Oviedo OMA, aporta también a develar nuestros mundos internos que están todavía por suerte ocultos a la faz de los inquisidores de ayer y de hoy, pero que si no les prestamos atención, permanecerán dormidos en nuestros genes y no se activarán en nuestra memoria, desintegrándose como
el polen del ñachag hacia los cuatro vientos.
Si todo camino es una iniciación y si todo caminante es de por sí un buscador, si todo buscador
es ya de suyo un “iniciado” y un “iniciador” de miles y miles de hombres y mujeres que “hemos vuelto” como quisiera el legendario Atawallpa, aquel saber lo iremos descubriendo transitando los caminos del “yachay ñan” y del “wak’ay ñan”, como el autor denomina a aquellos senderos físicos y simbólicos, que de algún modo deberían también ser los nuestros. En otras palabras, siendo Caminantes del arco iris e internándonos en aquellos cromáticos senderos será como podremos encontrar el recto alineamiento hacia una sabiduría del equilibrio; de aquel saber ecuatorial que estuvo escondido y que hoy está volviendo a emerger en nuestra mente y en nuestro corazón y también porqué no, en nuestro territorio y que estamos seguros va a devenir la simiente y matriz de nuestras futuras identidades.
Shaman: cultura Jama Coaqui, Pacífico ecuatorial
En una época en la que todavía el mal entendido shamanismo, aquel negocio comercial y floreciente
de los embaucadores y negociantes de nuestras culturas, rinde sus últimas batallas ante el asombro de sus crédulos, incautos y encubridores, el verdadero camino del yachay andino ecuatorial asume su recta dirección; un alineamiento en el territorio y en el cielo, buscando el centro de nuevas y luminosas identidades; buscando el shungo corazón de la Pacha, así pues el camino del yachay o Yachay ñan constituye el motivo central de la búsqueda real y simbólica de este libro.
Es en medio de la fluidez amorfa de un planeta global en caos, es en estas tierras que constituyen
el punto de encuentro entre las energías “del mundo celeste” y del “mundo terrestre”, es en este Ecuador nuestro, tangible y actual que podremos construir un nuevo mundo de acogida para los nuevos hombres rojos, amarillos, blancos y negros del planeta que deseen venir a “criarse” y “crecer” en pacífica, diversa y fructífera convivencia y, es precisamente en la búsqueda de este sendero que Atawallpa Oviedo nos invita a seguir caminando, siempre buscando en nuestro sol ecuatorial la “unidiversidad”, la dualidad y la complementariedad de nuevos y deslumbrantes arco iris.
Diego Velasco Andrade
Ki-To, Tierra del centro, mayo de 2008
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