jueves, 9 de octubre de 2008

IDENTIDAD ECUATORIAL: EL NOMBRE DE GUAYAQUIL

UNA IDENTIDAD PRECOLOMBINA EN WAYA-QUILT?
LECTURA RECOMENDADA PARA DON JAIME NEBOT SAADI


Algunos investigadores afirman que el vocablo Guayaquil en lengua satchila o tsafiqui (ancestral antecedente del kitchwa) significa nuestra casa grande. Otros, sugieren a una mítica y constante dualidad en la cosmovisión indígena: aquella del cacique Guayas y su esposa “la princesa Quil”, como los Adán y Eva indígenas legendarios del pueblo guayaquileño, o dual como sus cerros ancestrales llamados ahora:
Cerro de Santa Ana y Cerro de El Carmen...

Bien sabemos que los antiguos Huanka-Wilcas, valientes e incluso “feroces” guerreros, habitaron las milenarias tierras del gran Guayas, por ello citamos aquí lo que decía a inicios de siglo XX, el erudito guayasense el Dr. Modesto Chávez Franco, quien junto a Francisco Campos fatigaron en la búsqueda de la identidad del “wayaku” (yaku es agua en kitchwa) haciéndolo como se debe: desde su memoria primordial.

Esta y otras lecturas resultan materia obligada para su actual y “regenerador” alcalde y “jeque” : don Jaime Nebot Saadi, por innumerables razones; en especial por que aprendiendo la historia de su propia ciudad, no vaya a cometer alguna “falta de ignorancia”.., como aquella que señala la anécdota cuando el periodista
de El Universo, le preguntó un día:

-Sr, Alcalde ¿qué significa Guayaquil? y el “burdo maestre” respondió:

UA viene de UAI, and Ci Ei,
YA viene de Harina YA
y Quil?…
A usted no le importa
o “acaso que no soy Gil”…



VIVA GUAYAQUIL INDEPENDIENTE
(de Nebot por supuesto)




EL NOMBRE DE NUESTRA CIUDAD

Por Modesto Chávez Franco

CRÓNICAS DEL GUAYAQUIL ANTIGUO




“Puesto que este mentidero lo hemos fundado para conversar sobre nuestro Guayaquil viejo, muy naturalmente ocurre que comencemos por saber por qué se llamó así esta población. ¿No les parece bien, camaradas?

Bueno: desechen ustedes eso de que primero lo llamaron los descubridores LA CULATA. No hay tal: Guayaquil no ha sido culata nunca. A la primera Portoviejo, después de arrasada por los indígenas es que dicen que los españoles la apodaron la Culata, al abandonarla, como diciendo: Quedada atrás, abandonada tierra adentro; o tal vez por haberles salido el tiro por la culata en su propósito de fundarla. Al sochantre Molina fue a quien se le antojó eso. Pero Molina, o escribió de memoria y trabucó sus recuerdos con los de Manabí, <>

Una visión colonial de Guayaquil

La leyenda que mucho tiempo gozó y todavía goza de aprecio entre los aficionados a esa poesía legendaria, es la de que Guayaquil es el compuesto de los nombres de sus caciques, marido y mujer: Hualla y Quill, cuya morada hasta hay quien la sitúe en lo que es hoy la Planchada. Muchos años duraron en las calles "Malecón" y "Municipalidad", antes Orilla y La Cárcel, dos tiendas gemelas de un señor Parodi, que popularizó también esos nombres y su leyenda, llamando a la una "El Indio Guayas" y a la otra "La India Quill", con sus respectivos retratos de faldellines de plumas, coronas y flechas, al gusto del pintor. Siento quitarles esa ilusión infantil; pero ya la han tenido muchos años y es tiempo de que averigüemos la verdad más seria y sinceramente, como cumple a los creciditos. Ni tal casita en la Planchada, ni tal nido de amor y de ventura de esos Pablo y Virginia de estos manglares. La Planchada es obra de los vecinos de Guayaquil, hecha por suscripción en 1682, para un contrafuerte de muro que no se terminó y que se aprovechó luego como fortín para emplazar unos cañones de defensa del puerto contra invasiones enemigas. Los huancavilcas no sabían trabajar ni ligar la piedra, pues no la usaban para sus construcciones, y al cacique Guayas, que dizque fue muerto "casualmente", por uno de los conquistadores, lo da por fenecido Alcedo en 1531, lo cual, de haber sido así, sucedería en Portoviejo, que fue fundado algunos años antes que Guayaquil. Allí estaría, pues. Guayas, aunque su cacicazgo podía haberse extendido hasta por acá.


Imagen satelital de la ciudad y el río

Pero si el Cacique era Guayas, y el conquistador, contra la costumbre de ellos, hubiera querido darle a la tierra el nombre de su jefe, Guayas mismo la habría llamado y no Guayaquil, agregándole la partícula QUIL, que tampoco expresaba nada en ninguno de esos dialectos y extraña al oído y a la fonética españoles. Y menos cuando aún no sabían cuatro palabras de los idiomas de esta religión que recién exploraban. De admitir la existencia del Cacique HUALLA o HUAILLA se relacionaría esto con el dato histórico de que gran parte de la costa fluvial hasta Babahoyo la poblaban los QUILLCAS, pues hasta había un pueblo de ellos llamado QUILLCA; y de allí presumir que el Conquistador, uniendo los nombres del Cacique y de su tribu, oídos quizá de boca de su intérprete, hubiera llamado a su fundación segunda, a la desembocadura del Babahoyo, Santiago de Huaylla-quillca, que estilizado por la fonación se convirtió en Guayaquil.
El cerrito verde de Santa Ana a inicios del siglo XX

Nuestra conjetura es más sencilla: De las varias fundaciones que de una a otra iban acercándose al sitio definitivo, la segunda fue la del Capitán Zaera a orillas del río Yaguachi, y en el sitio llamado HUALLAQUILL, fundación anterior a la de LOMINCHAO, a 5 leguas de su actual asiento. Allí estableció Zaera guarnición y vecinos y hasta inició fortificaciones. Destruida también esta fundación en ausencia de Zaera que se fue llamado por Pizarro empeñado ya en lucha con Manco-Cápac, nada más natural que Orellana, al venir a hacer la fundación definitiva, trajera datos de ubicación y nombre, visitara la ciudad destruida en Yaguachi, y con los mismo fugitivos sobrevivientes, quizá, acordara imponer el mismo nombre a la nueva ciudad situada en la zona de las mismas tribus, y conservarle el de Santiago en memoria de la fundada por Benalcázar en Estero de Dimas el 25 de Julio de 1535, día de Santiago, segunda fundación.
Y como me han hecho el honor de acompañarme para alternar en esta charla D. Otto von Buchwald el filólogo, Dr. Francisco Campos el historiador, Camilo Destruge el cronista, Max Uhle el etnólogo, oigamos lo que sus luces y acopio nos traen: El nombre parece de origen quechua y muy anterior a la invasión bélica incaica, pues ya la investigación dice que el quechua no lo trajeron exclusivamente los incas. Que cuando ellos invadieron el Quitu hallaron que su idioma no era del todo extraño en este reino, que en muchas comarcas lo hablaban, en otras lo entendían y en unas y otras había muchos indicios de raíces comunes al quechua y sus idiomas. Además: el comercio costero era muy grande y activo entre los pueblos ribereños desde antes de la invasión incana a las costas mismas del Perú. Desde Pacasmayo, dominio del Gran Chimu', Sechura, Eten, Paita actual, Piura, Túmbez y una gran parte del Perú nortino hasta Guayaquil, Manabí y Esmeraldas, era toda una enorme zona mercantil marítima que» también intercambiaba sus idiomas, como era necesario y natural para sus negocios. Y nada extraño que las marinos hubieran ido poniendo nombres de sus idiomas a los puntos que no los tenían o donde establecieran poco a poco sus puertos y colonias. El idioma mochica, bastante afín del quechua, era el del Gran Chimú. Muy posible, pues, que el nombre Guayaquil sea mochica y anterior a la conquista incaica, pues el Gran Chimú fue un imperio tan poderoso y quizá más civilizado y conquistador por su comercio, que el de los incas...

cayó al fin.
Mapa colonial de Guayaquil

El nombre HUALLA es muy común en esos idiomas: Cailahualla, Hualla (en cañari, verde, dice el señor Cordero Palacios) Huaillabamba, Huayaquí, Yaguachi, Challahualla, etc. etc. Filológicamente el señor Von Buchwald lo juzga un conglomerado de esas tribus y lo deriva de Cuitja-quic o quil (lo que es de las aguas turbias). De modo que Guayaquil en su ideología sería: "río que lleva aguas turbias o lodosas o rojizas". Puede que los españoles oyeran ese nombre y pareciéndoles armonioso o apropiado, lo conservaran para la ciudad, cristianizándolo con el prenombre de Santiago. Lo que sí es claro es que el nombre es autóctono, sea algo alterado o no por la fonación española. Su significado es el que no se sabe, quizá sea un derivado de HUANCAVILLCA, alterado notablemente. Otra prueba de su autoctonía y otro problema respecto de la etnología u origen racial de sus pobladores y de su idioma es la circunstancia de la existencia de las tribus Guayaquíes o Guayaquiles en Argentina, centro de la América del Sur, Paraná, Amazonas y Río Negro. …
El Sr. Cuneo Vidal, del Instituto Histórico del Perú, opina que Guayaquil procede del quechua así: Guaya-inq-illa, transformado en Guaya-inq-ill, Guaya-n-quill, Guayaquil. Que el nombre Guayas no correspondía al río, pues los indios no daban nombres a sus ríos, sino que Guayas llamaban las tribus de las orillas de este río. Todo río para ellos era mayu y nada más..

Guayaquil hacia el siglo XXI
Que las cosechas de las tierras se dividían en 3 porciones en su sistema comunal: una para el aillo o pueblo productor, otra para el Inca y la otra para el dios Illa, el Trueno, señor de las lluvias fecundantes. Los jefes de recaudación o gobernadores de hacienda del Inca eran: el Curaca para el aillo; los willcas, jefes militares, para la parte del Inca; y los inq-illas (de Inca-Illa) para la cuota del culto de Illa. Seguro es que entre los Guayas haya habido un Inquill para el recaudo de frutos, sobre todo, la sal; y de allí que el territorio del Inquill de los Guayas (en quechua el Guaya-inquill) se haya trocado en Guayaquil bajo la fonética española, dándole al aillo de los Guayas. Si non e vero, e ben trovato... Esto es todo lo que hay. ¡Y si supieran ustedes el trabajo que cuesta reunir estas partículas de relaciones pocas, deficientes y contradictorias desde su orden, dispersas o extinguidas hoy! Y si no has quedado satisfecho, carísimo lector, es que te pasa con respecto a este hecho lo que a tu servidor”…

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me parece regio que sepa tanto pero para darle crédito a su información le sugiero que cite las fuentes y si tiene como poner links, mejor aún.

Y para que no genere barreras ni desconfianza, en cambio le sugiero que no sea ofensivo con las personas que puedan haber dado diferentes opiniones sean o no una autoridad.