sábado, 22 de marzo de 2008

SERIE IDENTIDAD ECUATORIAL



Los cuatro eventos del ciclo astronómico andino:
dos solsticios y dos equinoccios

FELIZ PAWKAR RAYMI
FIESTA DE PRIMAVERA FLORIDA
O MUSHUK NINA,
FUEGO NUEVO DE INICIO DE CICLO **


Diego Velasco Andrade


El espacio de las sociedades de tradición, a diferencia del de las contemporáneas, nos dice el historiador de culturas Mircea Eliade, no es “homogéneo”, este presenta rupturas, roturas, desgarraduras…, hay ciertas porciones de espacio cualitativamente diferentes de otras desprovistas de significado; esta “no homogeneidad espacial” se traduce por una experiencia de oposición entre el “espacio sagrado”, aquel que “existe ritualmente” y otro extendido, común y profano que lo entorna.

Hay entonces “espacios sagrados” fuertes y significantes, y otros llanos, sin estructura, amorfos y “sin energía”. Digamos que la experiencia religiosa de la no homogeneidad del espacio, en las tierras del centro o de KI TO, debió constituir para nuestros pueblos ancestrales una experiencia primordial comparable a una “fundación de mundo”. Esa ruptura operada en el espacio buscando un corazón o centro, permitiría la constitución de un centro de mundo ecuatorial en el valle de Lullupampa hoy llamado “valle equinoccial” y en aquellas tierras del Puma sagrado o Pumasqui animal totémico identificado con el fuego y el sol.

En efecto, a partir de la loma sagrada o “mama tola” de Katequilt o Katequilla, se direccionan diversos ceques o sikis, líneas de mira que se despliegan hacia otras hitos o monumentos patrimoniales en las cuatro direcciones básicas y en especial, siguiendo el gran eje de inclinación de la tierra o eclíptica, como lo demuestran las técnicas arque-astronómicas contemporáneas que los jóvenes científicos ecuatorianos del proyecto autogestionario Quitsato, sustentan desde hace una década contra viento y marea (www.quitsato.org); la importancia de aquella constitución central del mundo ecuatorial descubriría en la época de su afirmación (aproximadamente 1,000 de nuestra era) el “punto fijo”, la piedra angular de toda orientación futura para la civilización indígena Kitu Karanki, que se asentaba en estas tierras y, seguramente jugaría el estatuto ontológico de existencia de otras culturas relacionadas, a las que el riobambeño Juan de Velasco llamó en su tiempo y para su comprensión colonial: el mítico “Reino de Quito”, o el mismísimo Reino de los colibríes o el Inty Ñan (Camino del Sol) en la poética acepción del gran poeta andino y ecuatorial, Jorge Carrera Andrade.


Estrella solar arquetipo ancestral ecuatorial www.quitsato.org


LA TIERRAS SAGRADAS DEL “SOL RECTO” EQUINOCCIAL


Mircea Eliade, en Lo Sagrado y lo Profano, conduce su mirada a la estructura primordial de la organización del espacio en las sociedades tradicionales y explicando su origen señala que “puesto que el espacio es simbólico, ubicar y ocupar un CENTRO constituye una experiencia espiritual primaria de toda civilización”… la experiencia de aquel “espacio sagrado” hace posible una “fundación de mundo”, pues ahí donde aquella “centralidad” definida se manifiesta, el “espacio sagrado” nace a la existencia; pero esta irrupción no se limita a proyectar un punto en el medio de la fluidez amorfa del espacio profano, una suerte de ordenamiento del “caos original”, sino que su aparición genera también la existencia de un eje axial vertical sobre el mismo punto que efectúa también una ruptura de nivel entre “el mundo celeste”: HANAN PACHA, el KAY PACHA: aquel de los seres humanos y UCKU PACHA: el inframundo, aquel donde duermen los ancestros; los tres mundos primordiales de la cosmovisión andina.

En ese contexto, establecer un CENTRO DEL MUNDO, sobre KATEQUILT, definiría una cuestión vital en el desarrollo de todas las culturas ecuatoriales, pues la constitución de ese “paisaje histórico cultural” del Ecuador ancestral, llamado desde diferentes ópticas “Reino”, “Estado” o “Señorío” de KI TO, debió coincidir con la aparición de una arquitectura monumental: el de las TO-LAS o pirámides de tierra que caracterizan a nuestra civilización andino ecuatorial; así como a la búsqueda de una “escritura simbólica” presente en artefactos significativos como cerámicas, objetos metálicos, sellos, tapices, vestuario y en fin, con la constitución de una escritura de piedra sobre el territorio, a través de la minuciosa localización y alineación de hitos monumentales como pukarás (templos y observatorios), senderos o caminos de comercio y rituales (chaki ñanes), y una variedad de artefactos geodésicos y astronómicos llamados wankas, sukankas e inti watanas, todas ellas piedras rituales alineados en base a ceques o radios de organización comunitaria y cósmico cultural.


Basándonos sobre la etimología del fonema tsafiqui o shilipanu "KI" (centro o lugar significativo) y de otros primordiales como TO (tierra o mundo), la utilización de toponímicos con el prefijo o sufijo KI tales como Kito, Pusuki, Pumaski, Cochaski, Kinche o Sangolkí, (por nombrar solo unos cuantos en la micro región de la actual ciudad de Quito) podemos inferir un ordenamiento ancestral en Las tierras del KI e igualmente, que esta conciencia estuvo estrechamente ligada a cifrar una escritura geodésica y simbólica, una conciencia sagrada de habitar en la línea del CHAWPI ÑAN, la línea del medio o de la mitad de la tierra pues la palabra kitchwa "chawpi", también significa el medio, la mitad, o el camino de un extendido lineal entre dos campos, en este caso “entre los dos hemisferios”; de allí que si INTIÑAN significa camino del sol, CHAWPIÑAN querría decir “camino o soga de la mitad de la tierra”: aquella “línea imaginaria” tan afanosamente buscada y “mal calculada” por los geodésicos franceses
y la ciencia racionalista europea del siglo XVIII, mas no por nuestros ancestros que la convirtieron en la

huella indeleble de su identidad ecuatorial.


! JUYAYAY !
! JUYAYAY !
SUMAK KAUSAYTA CHARIPASHUN
MUSHUK RUNA WATAPI






Estrella solar en la plaza del sol de Cotacachi

**Estos textos de divulgación, están basados en su tesis doctoral ANTROPOLOGIA DEL ESPACIO: mitos, ritos e imaginarios de habitar en tres ciudades del Ecuador” previos a la obtención de su doctorado en la Universidad Católica de Lovaina- Bélgica 2003-2007.

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