
en realidad al 2016) y, por otra parte
(de exactos cuatro períodos de noventa días)
desde el equinoccio de marzo
“caminarlo” bajo la cosmovisión y diversidad cromática


(Imágenes de máscaras de Lorenzo Barragán ASUKA)
A Fausto Basántes
Hoja volante ante el asesinato del comandante Fausto Basántes, 1986
Asesinados en la Chalá-Guayaquil, 1985
¿EL POETA HA MUERTO?
“EL POETA HA MUERTO”
¡EL POETA HA MUERTO!
n
De la novela breve: ¿El poeta ha muerto? personaje con textos,
Diego Velasco Andrade, K-Oz Editorial, 2002
Más en
Tenía la consigna de cumplir con lo planeado siglos antes por los
yachags; trataba de hallar respuesta a nuevos interrogantes hurgando
en las entrañas de su patria; quería percibir en una razón el ritmo y
el bullir del universo
y descubrir el sonido encerrado entre las piedras; encontrar la cámara
que lo condujera al desciframiento de las altas pirámides nevadas.
Arturo aprendió muy pronto que la pesca mayor se hace en las noches
de luna llena, como la ofrenda cósmica del creador; pero ese fue solo
su buen pretexto para reinventar el sueño de Amaru y él solo se mostró
con su barba enhiesta en el sendero que un shaman de las nieves
alguna vez le descorriera:
El inca volverá en 1.800 lunas, su cabeza fue separada de su cuerpo y
Llevada a España, pero en este tiempo está volviendo y con su cuerpo
se reunificará, pero será pronto, en el décimo pachakutik será...
En un esfuerzo imaginante por comprender la organización de sus
sueños, inventó un espejo en el agua para capturar en su vaivén
lo que la historia de la revuelta le enseñó; quiso reproducir en lucecitas
las figuras de Daquilema y Taday; el no tiempo de su noche solitaria
había pasado; los reflejos del mundo andino estaban en su mira;
empezó a reconocer la sabiduría de los amautas; se dio cuenta de que
existía una disciplina del tiempo enterrada en los pajonales;
pirámides encubiertas desde antiguos pachas y avizoró
que las estrellas giraban en torno al más profundo caos...
Y que algunos cientos de ellas semejaban un cóndor con las alas
Desplegadas y empezó a creer en la magia de los símbolos; estuvo
a punto de descubrir los caminos trazados por Tunupa Wiracocha:
el cristo andino que fundó en el cielo, una ciudad de piedra frágil
y humana para que fuese un tiempo el frugal territorio de los runas...
Arturo debía develarnos tantos secretos...
pero aún así fue muy sugerente el signo en el agua de los
grifos del LEON que empezaron a manar sangre,
cuando un centurión de palacio
le estalló en los oídos, que allá lejos, en el Istmo,
la orden de su inmolación estaba consumada.
Más en
Mi corazón de cascada, alta y brillante, sonora.
Mis pies partiendo, yendo, andando, nunca quietos.
Mis manos, arrugas de montes, redondas colinas,
abismos, saltos, trotes de mínimos ríos
que se unen abriéndose camino hacia el mar
para besarlo con mis labios de piedra,
con mi lengua serrana, selvática, violenta,
con mi lengua golondrina, gorrión, gaviota,
cantándole canciones de miel, de mora y de viento.
Yo,
que me descubrí temblando, desnudo,
tocando rondador, tambor, pingullo,
bailando hasta que la luna se ponía,
hasta que el sol en puntas venía,
cuidado por mis huarmis cariñosas,
siempre bellas,
de una belleza mía,
contagiosa,
huarmis de un tiempo antiguo,
mi propio ritmo,
mi mundo,
mi monótono tono
que me llamaba a bailar en callado vuelo
sobre mi propia tierra,
con nubes en los hombros
para que pesaran mis muslos
para que pisaran y pisaran duro
mis pies,
acariciándola, repitiéndole
que era mía, mía, mía,
por mí,
por todos nosotros runas
dancé y dancé
hasta ponerme triste.
Ahora me veis
levantado,
cholo alzado,
más alto que diez nubes,
más duro que cien foetes lanzados
contra el odio que me tienen
los que me explotan y oprimen.
Por eso,
aquí me tienen,
mírenme, deléitense, asústense,
recuéstense en mí,
no me corro,
corazón soy
y en el pecho me quedo.
Por eso,
si me ven armado de mi cuero mestizo,
blanco a medias,
indio-castizo cuero,
zambo-mulato cuero,
negro-colorado cuero,
cholo, chazo, shuar, cofán,
quaiquér, auca u otavalo,
armado y desarmado,
enamorado y pobre,
chispo o entonado,
entredormido y entresueño
de zapato, de pata, de alpargata,
de chusma, de sombrero, de faja,
de rosado, de verde, con careta,
no se asusten,
no,
ámenme lo mismo,
porque soy tú,
y tú eres nosotros,
y más que todo eso,
todos somos de abajo,
del piso mismo,
de la tabla que habla,
de la hierba que mastica viento,
carihuairazo, palenque, pelo de choclo, sicce,
de origen humano, animal, vegetal, mineral,
de origen real, telúrico, grandioso
yo soy este otro,
estitico,
eso mismo
¡Y aquí me quedo!
Me quedo en ti
tierra, pájara, mujer.
Y para decir: ¡te amo!
me subo al cerro,
a la luna me empino para amarte,
para besar tus pies soy lengua de vaca,
cuchillo soy para acabar con tus penas,
me acuesto en tu pecho de rosas y angustias,
en ti me esparzo, en ti me siembro,
de ti florezco,
en tu boca me vuelvo sol,
me siento en tus portales,
con mis cabellos detengo el viento,
como un cometa pendo de tus techos
junto al toro, a la libre, al perro,
a los recuerdos,
me estiro y amplío mi amoroso amasado lodo,
por ti recupero la razón,
en ti me reconozco,
en todo tu esqueleto, tus venas, tu rostro
en brazo erguido, en tu pecho de ariete,
en tu grito de foete, en tu ternura de gota,
y en mis brazos te levanto,
orgulloso y propio.
En este enredo de nombres, de hombres,
de matices, me quedo, nos quedamos.
Me radico, me raíz, me empujo
el magma de este vientre andino,
de esta entraña cascájica, quebrada,
de esta peña, esta rosa, esta tonada,
me quedo, nos quedamos
Abrazados a las lluvias,
a estas desnudas nubes pasajeras,
viajeras, pájaras mojadas, despeinadas.
En estas medicinales aguas de toronja,
yerbaluisas, marialuisas, quijijes, lópez,
congos, sánchez, valdiviesos, chiluisas,
caizapantas, higuerillas, buganvillas,
tálamos, espinas, uvillas,
en estas huecas citadinas, vespertinas,
calladas y oscuras golondrinas, y
heroicas huestes obreras, campesinas,
me quedo, nos quedamos!
¡Acento mío,
voz grave mía,
violín de mi costilla,
silbido e mis sienes,
en ti me quedo,
lleno de ser por fin
mi propio yo,
mi propia tierra,
mi propio pueblo,
yo!
Rafael Larrea Insuasti (Quito 1943-1995)
Primera edición de Campanas de Bronce, Colección Viva Vida, 1985
Consta igualmente en la Antología poética, seleccionada por
Diego Velasco y editada por K-Oz Editorial y Opción en la cultura, 2006.
Más en
http://k-oz-editorial.blogspot.com/2007/12/el-movimiento-tzantzico-y-su-clara.html
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En el braile de tu piel
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Afirmó Ezequiel Vitonás, líder indígena, quien presentó a la minga el plan de trabajo para continuar caminado la palabra. Las voces de resistencia y dignidad resonaron una y otra vez en la plaza de Bolívar, los casi 40.000 participantes de la minga no cesaban de aplaudir y gritas vivas. Unos, los caminantes de la palabra, satisfechos por la labor cumplida y los invitados de la capital, emocionados y ansiosos al escuchar el mensaje de esperanza que la minga camino
hasta la plaza de Bolívar.