lunes, 19 de noviembre de 2007

SERIE: KITO MILENARIO

A LA BUSQUEDA DEL ¨REINO DE LOS COLIBRIES¨

Por Diego Velasco Andrade, Ph.D**.


ECUADOR

Es un país irreal limitado por sí mismo,
Partido por una línea imaginaria
Y no obstante cavada en el cemento
al pie de la pirámide


Jorge Enrique Adoum


Quito en los primeros siglos de colonia

Quito, “paisaje cultural de la humanidad”, desde tiempos ancestrales ha constituido no solamente lugar de encuentro para los pueblos y culturas andino- amazónicas y pacífico-ecuatoriales, sino aún de la misma Amaru-ka o “tierra de la serpiente sagrada”, que con su reptar anuncia el cambio espiral de la pacha o tiempo-espacio cada 500 años: en un Pachakutik…

Su posición equinoccial de lugar del centro del mundo, o morada del “sol recto”, atrajo desde tiempos ancestrales a diversas poblaciones que se instalaron en su meseta, colinas y valles adyacentes, al borde de inmensas cochas hoy devoradas por el “progreso urbano”, tal el caso del que habrá sido el inmenso lago-represa de Iña-kito, desecado lamentablemente por los invasores para el pasto de sus ganados vacuno y ovino que no son originarios de estas tierras.

Así, el mítico “Reyno de Quito», en el necesario hallazgo identitario de Juan de Velasco en el siglo XVIII o el “Reino de los colibríes” en la poética acepción de Carrera Andrade, debido a la multitud y diversidad única en el mundo de esta diminuta ave sagrada K-I-NTI o KINDE, las tierras del KI, han sido el asiento central de una verdadera “civilización ecuatorial” que recién hoy empieza a ser advertida, valorada y develada...


Constelacion de Chincha o de La Osa Mayor
A inicios del siglo XVI, cuando el imperio inka termina por “adscribirla” a su organización cósmico territorial, ya constituye la capital y el centro ceremonial floreciente del CHINCHAY SUYU, reflejo sagrado de la constelación de CHINCHAY: la de las siete estrellas que forman el mono en nuestra cosmovisión andina (la de Osa Mayor para los occidentales) y que se tiende a los pies del volcán KI-CHINCHA tayta de los naturales de Kito, y hacía parte de la más grande unidad política y cultural de AMARU-KA: el gran TAWA-INTI-SUYU : las cuatro partes o regiones del sagrado mundo solar andino…



Ceramica karanki con el mono chincha y las cuatro direcciones del sol


Mas, a la llegada de los españoles durante la tercera década del siglo XVI, Rumiñahui decide quemarla en su retiro hacia una resistencia de “guerrillas” y poner a buen recaudo los tesoros materiales y cosmogónicos Kitu-Incas, antes del arribo del ex “puerquero” y analfabeta español Sebastián Moyano, con su alias morisco “Ben-Alcázahar” lugarteniente del muy “noble y leal” Francisco Pizarro, asesino a traición del inca quiteño Atawallpa en Caja Marka. Así, la fundación española de “un San Francisco de Quito de pacotilla” el 6 de Diciembre de 1534, se realiza luego de la primera y apurada “fundación” en territorio Puruway, de la Santiago de Quito a orillas de la laguna de Colta o Kulta Kucha actual Provincia del Chimbu-razu, en vista del avance de Pedro de Alvarado posible contendor en la empresa que luego cooptaría el cruel Ben-Alcázahar, quien en su ansiosa búsqueda de tesoros, llegará hasta el santuario ceremonial Kitu Karan-ki del Kinche actual pueblo e iglesia del Quinche) degollando a niños, mujeres y ancianos que se encontraban en su custodia, en su belicosa e infructuosa búsqueda de El Dorado, como lo atestiguan historiadores veraces como Andrade Reimers.

Después, durante los siglos XVII y XVIII, en la capital de la Real Audiencia de Quito, se construyen iglesias y conventos, edificios públicos y residencias privadas, sobre los antiguos espacios sagrados (la gran kancha ceremonial Kitu en la actual plaza de la independencia) y sobre antiguos templos, edificios y casas kitu-inkas. Ahora, ornamentadas con altares en pan de oro, esculpidas y labradas en piedra por los mismos artesanos descendientes de KI-TUMBE el mitológico fundador de las tierras altas y bajas de KITU y TUMPES de la actual región andina y costera ecuatorial (HANAN Y URIN en la dualidad andina) Hoy, la ciudad metropolitana, san franciscana y desmemoriada de Quito contemporáneo, constituye UN PAISAJE CULTURAL HUMANO, el testimonio mudo de la mixtura y palimpsesto de las culturas ecuatoriales, andino americanas (no latinoamericanas) y occidentales, desde hace casi dos mil años y no solamente un “patrimonio histórico” de un supuesto arte colonial europeo, transplantado mecánicamente en nuestras tierras a partir de su fundación española, como quisieran algunos estudiosos serviles a la colonización y la “madre Patria”.

KI TO EL SHUNGO CORAZON DEL MUNDO ANDINO ECUATORIAL

El espacio de las sociedades de tradición a diferencia del de las contemporáneas dice el historiador de culturas Mircea Eliade, no es “homogéneo”, él presenta rupturas, roturas, desgarraduras, hay ciertas porciones de espacio cualitativamente diferentes de otras; esta “no homogeneidad espacial” se traduce por la experiencia de una oposición entre el “espacio sagrado”, aquel que “existe realmente” y otro extendido, común y profano que lo entorna. Hay entonces “espacios sagrados” fuertes y significantes y otros llanos y sin estructura, amorfos y sin energía. Digamos que la experiencia religiosa de la no homogeneidad del espacio en las tierras del KI, debió constituir para nuestros pueblos ancestrales una experiencia primordial comparable a una “fundación de mundo”. Esa ruptura operada en el espacio buscando un corazón o centro, permitiría la constitución del mundo ecuatorial en el valle de Lullumpampa y en las cuatro direcciones (no en la folklórica ciudad Mitad del Mundo) y esto, a partir del cerro o pirámide de Katequilt o Katequilla, como lo demuestran con técnicas arque-astronómicas contemporáneas los científicos ecuatorianos que sustentan desde hace una década contra viento y marea, el proyecto QUITSATO (http://www.quitsato.org/) pues aquella constitución central descubriría el “punto fijo”, el punto angular de toda orientación futura para la civilización Kitu Karanki; aquel punto fijo que jugaría el estatuto ontológico de existencia de las culturas ancestrales del actual Ecuador, a las que el riobambeño Juan de Velasco llamó en su tiempo y comprensión colonial: “El Reino de Quito”.

LA TIERRAS DEL SOL RECTO EQUINOCCIAL

El cerro y tola de Catequilla, imagen proyecto Quitsato

El mismo Mircea Eliade, en su obra Lo Sagrado y lo Profano, conduce su mirada a la estructura misma de la creación del espacio en las sociedades tradicionales, explicando su origen y señala que “puesto que el espacio es simbólico, ubicar y ocupar un CENTRO constituye una experiencia espiritual primaria de toda civilización”…y la experiencia de aquel “espacio sagrado” hace posible una “fundación de mundo”; ahí donde aquella centralidad se manifiesta el espacio real nace a la existencia; pero esta irrupción no se limita a proyectar un punto en el medio de la fluidez amorfa del espacio profano, una suerte de “orden del caos”, sino que su aparición genera también la noción de un eje axial vertical sobre el paisaje que efectúa también una ruptura de nivel entre “el mundo del cielo” HANAN PACHA y el “mundo de la tierra” KAY PACHA; entre el mundo celeste, el de los seres humanos y tambíén el del inframundo UCKU PACHA, los tres mundos axiales de la cosmovisión andina.

En ese contexto, la noción de CENTRO DEL MUNDO, a partir del cerro o pirámide de KATEQUILT, definiría una cuestión vital en el desarrollo de las culturas ecuatoriales, pues la constitución de ese “paisaje histórico cultural” llamado desde diferentes ópticas “Reino”, “Estado” o “Señorío” de KI TO, debió haber coincidido con la aparición de una arquitectura monumental: aquella de las TO-LAS o pirámides que caracterizan a nuestra civilización ecuatorial; así como con la búsqueda de una escritura simbólica en cerámicas, objetos metálicos simbólicos, sellos, tapices, vestuario y en fin, en el mismo territorio, a través de la localización de pukarás, templos, caminos, e hitos geodésicos y astronómicos llamados wankas piedras volcánicas y de inti watanas piedras rituales alineados en base a ceques o radios de organización comunitaria y espacial; en suma, con el ordenamiento del mítico “caos original” para el desarrollo de “su civilización de centro de mundo”, aquella a la que también pertenece la del KI TO milenario y ancestral.

Basándonos sobre la etimología del fonema tsáchila o TSAFIQUI "KI" (centro o lugar) y de otros conexos como TO (tierra o mundo), a despecho de otros “intelectuales” funcionales al sistema, nosotros sostenemos que la conciencia espacial de los habitantes del “ecuador precolombino”, estuvo desde sus orígenes, íntimamente ligado al conocimiento geodésico y cósmico de su ambiente sagrado. así, la utilización de toponímicos con el prefijo o sufijo KI tales como Kito, Pusuki, Pumaski, Cochaski, Kinchi o Sangolkí, (por nombrar solo unos cuantos en la micro región de la actual ciudad de Quito), nos permite inferir un ordenamiento ancestral de las tierras del KI; igualmente, que esta conciencia estaría estrechamente ligada a cifrar una escritura geodésica y simbólica del CHAWPI MUNDO o del INTI ÑAN o del camino del sol de este a oeste, pues es necesario remarcar que la palabra ki-t-chwa "chawpi", contrariamente a la palabra castellana "centro" puede también significar el medio, la mitad o el camino de un extendido lineal entre dos campos o quizás “entre dos hemisferios”; de allí que si INTIÑAN significa camino del sol, CHAWPIÑAN querría decir “camino o soga de la mitad” del mundo: aquella línea equinoccial tan afanosamente buscada y “mal calculada” por los geodésicos franceses y por la ciencia racionalista occidental del siglo XVIII.


HACIA EL VERDADERO CORAZÓN DEL “REINO DE LOS COLIBRIES”



La semicircunferencia de Catequilla y el àngulo de la ecliptica, imagen Quitsato

Desde tiempos inmemoriales la forma y el centro de la tierra constituyeron un problema para los sabios de Egipto, Babilonia y Grecia. Luego, los científicos de la “Europa cartesiana” buscaban conocer la forma exacta de la tierra y el lugar por donde atravesaba exactamente la línea ecuatorial. Si Newton tenía razón, la Tierra debía ser aplanada en los polos y ensanchada en el “ecuador”; entonces la Academia Francesa de Ciencias envía dos misiones geodésicas: la una hacia el polo norte y la otra hacia la zona ecuatorial para medir “in situ” la longitud de un arco de meridiano equivalente a un grado. Si la expedición polar enviada a Laponia pasa su aventura sin mayores contratiempos, la expedición llevada a cabo en la región del antiguo “Reino de Quito” (llamada entonces Real Audiencia de Quito) estuvo marcada por interminables disputas entre los científicos e incluso por la muerte o desaparición de algunos de ellos.

Sin embargo de que la famosa expedición de La Condamine determina en 1736 la que creíamos la "posición exacta" de la línea equinoccial, es decir una latitud cero en el largo máximo o “cinturón de la superficie terrestre” y la localizan a 20 kms. al norte de Quito, un hallazgo contemporáneo bajo la utilización de nuevos útiles de posicionamiento geográfico satelital (PROYECTO ETNO CIENTIFICO QUITSATO http://www.quitsato.org/) ha demostrado que un semicírculo de piedra en la cima de una pequeña montaña casi desértica y convertida hasta hoy por inescrupulosos mercaderes en lugar de explotación de polvo de arena: CATE-KILLA, situada a 200 metros de la posición determinada por la expedición francesa, señala la verdadera “mitad del mundo” y que ésta pirámide natural, así como otros lugares por donde atraviesa la línea equinoccial (la nueva mitad del mundo erigida cerca de Cayambe, Lumbaki en la amazonía, Isla Isabela en Galápagos o Pedernales en el Pacífico) constituirían desde hace mil años un alineamiento sagrado y primordial para la civilización KITU-CARAN-KI..


Esto demuestra que los conocimientos astronómicos de “los hijos del sol recto”, en los alrededores del año 1200 y mucho antes de la expansión de los inkas, fueron tan altos como aquellos de los egipcios, babilonios, mayas o aztecas, pues estuvieron familiarizados en su relación con los puntos cardinales y las constelaciones como la de Escorpión, Osa Mayor, Sirio y con la misma Cruz del Sur; pero en especial con el conocimiento del movimiento de presesión de los equinoccios, debido a la inclinación del eje de la tierra (23º 27`) y por lo tanto, con el ángulo de la eclíptica que influye en la orientación de las salidas y puestas del padre sol o TAITA INTY (no del “dios sol”), durante las cuatro grandes partes astronómicas y rituales del año: dos solsticios y dos equinoccios; conocimientos todos que fueron magistralmente diseñados en la estrella solar KITU-KARANKI.

La estrella solar kitu-karanki, signo identitario de las tierras del centro, imagen QUITSATO

Para determinar los equinoccios y solsticios de manera exacta, los pueblos del centro del mundo contaban con un sistema muy simple y por lo mismo admirable para su tiempo: utilizaban un gran cilindro sin techo, como aquel del hoy desaparecido templo de PUNTIACHIL en Cayambi, hecho de cangawa y piedras, de aproximadamente 18 metros de diámetro y ocho metros de alto, con una puerta de entrada para el ingreso del TAYTA YACHAK, aquel sacerdote y astrónomo encargado de encender el fuego equinoccial con el reflejo del sol en espejos metálicos sobre una chamiza y por lo tanto encargado de orientar la vida social, cultural y el calendario agrícola en estos territorios.

A pesar de su aparente simplicidad, aquel cilindro constituía un observatorio astronómico complejo y un lugar privilegiado para la observación ecuatorial del movimiento del sol cuando este se encontraba próximo al cenit; la fecha cuando el sol iluminaba totalmente el fondo del cilindro y no proyectaba ninguna sombra, -ni adentro ni afuera-, era la hora cero o la del “sin tiempo”, del pasaje horizontal del sol de este a oeste exactos, del camino juguetón del TAITA INTY sobre la soga sagrada del CHAWPIMUNDO ( 21 de marzo y 23 de septiembre respectivamente).

Vasijas andino ecuatoriales con el signo identitario descrito


He ahí entonces, la real y ancestral significación del actual nombre de ECUADOR (línea que une y “no divide” a los dos hemisferios) y el de KI-TO (no exactamente la ciudad actual) sino el de la “tierra del centro” o “mitad de la tierra” para la búsqueda y construcción de nuestras pasadas, actuales y futuras IDENTIDADES ECUATORIALES; y esto a despecho de quienes ahora la niegan con su política y con su obra de “señas particulares” y “líneas imaginarias”; y también de aquellos que estigmatizan “las costumbres de los ecuatorianos” y que quisieran vernos esclavizados ya no por la cruz de la “santa inquisición”, sino de la “santa globalización”, aquella de los nuevos dioses blancos y barbados que llegarán otra vez desde el norte “a salvarnos”…


CONTINUARÁ ...


**Estos textos de divulgación, están basados en la tesis doctoral del autor ANTROPOLOGIA DEL ESPACIO: mitos, ritos e imaginarios de habitar en tres ciudades del Ecuador” previos a la obtención de su doctorado en la Universidad Católica de Lovaina- Bélgica, 2003-2007.

2 comentarios:

archiviny dijo...

Una excelente y magistral retrospectiva a nuestros origenes e identidad andina, que devela la pureza del conocimiento de nuestros ancestros y la incidencia en nuestras tierras sagradas de Quito, los desarrollos urbanos y la arquitectura de nuestros dias.

Octavio Chavez, Arq. M.A.
Assoc. AIA

Jeamil Burneo dijo...

Estimado Arquitecto Diego, tuvimos la ocasión de converzar en Loja en el Encuentro de Culturas, los lleveçé a visitar el Museo Arqueológico de Yamana, tengo algunos proyectos, en especial referidos a la implantacion de la Ruta de Wiracocha en el Sur del Ecuador, desde el lunes estoy en Quito, lastimosamente no tengo sus teléfonos. Mis números son 091220763, 093888555 o 098969271(M). Arq Jeamil Burneo